Una pausa entre pantallas
El trabajo, los mensajes y el ocio pueden coincidir en una misma pantalla. Separar esos momentos permite reconocer cómo se organiza el tiempo cotidiano.
Observar los hábitos
No todos usamos el teléfono de la misma manera. Antes de adoptar una regla general, conviene distinguir las tareas necesarias de las consultas que hacemos por costumbre.
Recuperar actividades sencillas
Leer unas páginas, salir a caminar o mantener una conversación sin interrupciones ofrece otra forma de ocupar un descanso. Cada persona puede encontrar el ritmo que mejor encaje en su día.